Cuece los garbanzos que hemos tenido a remojo desde la víspera en agua con sal hasta que se ablanden.
Pela y trocea las patatas en láminas finas.
Pica la cebolla y dórala en aceite. Cuando esté dorada, añade las patatas, echa sal y fríe durante 15 minutos.
Cuando las patatas estén hechas, sácalas a un plato y en la misma sartén fríe los garbanzos durante 4-5 minutos.
En un plato grande coloca los garbanzos y encima, las patatas fritas.
En el último momento, fríe los huevos, colócalos sobre las patatas y espolvorea con perejil.
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